Camila Costa, entrenadora de futsal: “Quiero abrirles las puertas a más mujeres en este deporte”

Por Pablo Garro

Las labores de una persona que dirige atletas trasciende lo deportivo. Si se quiere construir un camino, es necesario encontrar un equilibrio entre la vocación, la exigencia y la contención. Camila Costa, la única mujer que entrena a un plantel superior masculino en el futsal de AFA, reúne estas condiciones y aporta una más: la ambición. “Quiero ser una referencia para las chicas del futuro”, asegura quien, actualmente, está al frente de la reserva en el Club Ferrocarril Oeste de Merlo y que, además, es ayudante en la Primera División.

En diálogo con Ídem, Costa, de 33 años, explica que su pasión por el fútbol tuvo lugar desde su infancia: cuando todas sus compañeras se divertían con muñecas, ella corría detrás de una pelota con los varones. Pero el interés hacia el futsal apareció recién en 2017. Jugó para Sociedad Italiana, un club de barrio, y sumó títulos en el Tricolor. “Empecé a competir y me enamoré. Salí campeona y encontré amistades”, detalla. Allí conoció a Pablo Dastoli, quien fue su entrenador y la impulsó a formarse como DT. 

Los años que siguieron fueron de preparación y entrenamiento. Dio sus primeros pasos como entrenadora del plantel de cuarta división de Deportivo Merlo en 2023, año en el que, además, inició el curso en la Asociación Técnicos de Fútbol Argentino (ATFA). 

Sobre esta época, recuerda: “Entré en Deportivo Merlo de la mano de Carlos Rivero, un hombre que conocí mientras estudiaba y le voy a estar eternamente agradecida”. En el Charro trabajó dos temporadas completas: primero, en la cuarta categoría, luego, comandó la tercera. Con el diario del lunes, asegura que se trató de un proceso lleno de experiencias y situaciones enriquecedoras para su trayectoria.

El rol de la mujer: señalamientos y la lucha por la inclusión femenina

Costa cuenta que el hecho de ser mujer en un deporte masculinizado la llevó a ser observada de manera distinta: “De visitante, a veces, me piden que muestre el carnet de entrenadora porque piensan que me quiero colar sin pagar la entrada”. Además, fueron varias las veces que sufrió comentarios hirientes desde las tribunas, pero dice  no darles relevancia. “Sé que los errados son ellos”, subraya y destaca el respaldo y el cariño que recibe de su círculo y de sus colegas. 

También comparte cuáles son sus objetivos dentro del futsal masculino: “Quiero abrirles las puertas a más mujeres en este deporte”. “Debemos tener más posibilidades. Es una mentira que los hombres tienen que ser entrenados varones”, asegura. Sin embargo, indicó que a la lucha por la inclusión le queda un largo y complejo camino por recorrer, aunque no por eso debe dejar de ser una prioridad. “Si el deporte se vuelve integral, más personas se suman. Y eso atraería inversiones en forma de patrocinios o compra de derechos de transmisión. Cierra por todos lados”, analiza. 

El contexto en el futsal femenino, explica la oriunda de Merlo, es crítico: “Está lleno de hombres entrenando a chicas. Eso es, de mínima, injusto”. Para Costa, esto se da por la existencia de prejuicios sociales que ubican a las mujeres en posiciones alejadas de la toma de decisiones.

Objetivos a futuro y la importancia de gestionar un vestuario

La técnica tiene dos sueños en el ámbito deportivo: dirigir en un equipo de la A y formar parte de un seleccionado nacional. “Representar al país o estar en la élite sería increíble. Es lo que todos quieren”, afirmó. Para tratar de alcanzar esas metas continúa con su formación a través de videos, campus, conferencias, análisis propios y más elementos. “Si no seguís en búsqueda de conocimiento, las puertas se cierran”, sentencia.  

Costa, desde una óptica analítica de su rol, explica que la dirección técnica de un equipo no puede encerrarse en lo táctico y estratégico. “Trabajamos con 25 jugadores que tienen una vida: hay problemas, ánimos distintos, vivencias diferentes. Por eso, la gestión del grupo es vital”. También destacó a la salud mental como una herramienta esencial para llevar a cabo las planificaciones deportivas. “Una cabeza tranquila permite tener una mayor claridad a la hora de decidir”, concluye.   

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