Por Milagros Cadavieco
En la final de los World Games 2025, en China, el partido entre Argentina y Alemania llegaba a su punto más tenso. Todo se definía en un penal. Alma Molina, defensora que se transformó en arquera para los shoot-outs de la selección argentina de beach handball, se paró firme frente a la lanzadora alemana. El estadio contenía el aliento. Sonó el silbato, el disparo salió fuerte, bajo, cruzado. Alma adivinó la dirección, se arrojó a su izquierda y la pelota se estrelló contra su mano. En un segundo, la arena se llenó de gritos, abrazos y lágrimas: Argentina era campeona del mundo. Molina quedó tendida en el suelo, sonriendo, mientras sus compañeras corrían hacia ella para celebrar una atajada que ya quedaba marcada en la historia.
El Beach Handball femenino argentino ha vivido años de crecimiento explosivo, pasando de la sorpresa a la consagración absoluta. Molina, defensora y figura de las Kamikazes, es testigo y protagonista de esta evolución, que alcanzó su punto máximo con la medalla de oro en los Juegos Mundiales. En diálogo con Ídem, Molina analiza su camino en el deporte, la lucha por la profesionalización y la mentalidad detrás del equipo que hoy se sienta en la cima.
De la sorpresa a la consagración mundial
Molina recuerda que su llegada al Beach Handball en 2019 fue casi casual, impulsada por una convocatoria de la entrenadora Leticia Brunati para comenzar la preparación hacia los Juegos Olímpicos de Dakar, que luego se suspendieron por la pandemia. La jugadora había tenido sus inicios en el handball indoor , en un club de barrio de Quilmes. Desde entonces no paró de crecer, aunque el impacto del equipo se hizo evidente con el tiempo.
«La verdad que no era muy consciente al principio, a medida que fui conociendo más y viendo la historia del deporte, fui entendiendo que, gracias a los logros que conseguimos, más gente lo iba a conocer», explica Molina.
Entre los principales hitos de las Kamikazes se destacan el subcampeonato mundial en China 2024, el bronce en los World Games 2022 (EE. UU.) y el título en el Torneo Centro-suramericano 2022.
Ese impacto se tradujo en repercusión mediática, que tuvo dos caras. “Algunas repercusiones fueron con mala onda, diciendo que nadie conocía el deporte, que hagamos algo mejor y cosas así», lamenta. Sin embargo, prevaleció el aliento: «Otros fueron tirando la mejor buena onda, alentándonos, nos hacían sentir como en nuestra casa cuando competíamos lejos”.

El valor de la derrota y el cuchillo entre los dientes
El camino de las Kamikazes tuvo un quiebre fundamental entre el Subcampeonato Mundial de 2024 y el título en los Juegos Mundiales de 2025. Molina define al primer equipo como «un equipo sorprendido» y subraya la importancia de esa experiencia para la victoria final.
«Yo siento que es necesario perder finales para después ganarlas», afirma con convicción. «El año pasado nos pasó todo muy de golpe y no estábamos preparadas mentalmente. Fue todo mucha información: llegar a una final del mundo por primera vez para el beach handball argentino, todos los medios hablando de nosotras, nuestras redes explotando”, comentó la defensora sobre la derrota por 2-0 ante Alemania en el Mundial de Beach Handball disputado en China el año pasado. De esta manera, el equipo con la medalla plateada logró el primer podio de la historia para el handball argentino en cualquier modalidad adulta.
En contraste, la final que ganaron fue diferente: «Nosotras ya habíamos caído de que éramos y somos capaces como equipo de lograr grandes cosas y fuimos como un toro llevándonos todo por delante», recuerda. Con esa mentalidad, fueron «concentradas en lo nuestro y conscientes de que si llegábamos a la final íbamos a ir con el cuchillo entre los dientes”, confesó Alma, acerca de la victoria en los World Games de China, tras ganarle 2-1 en los shoot-out a Alemania. Así, alcanzaron el oro por primera vez en la historia en estos juegos.
Esa final victoriosa es el mejor recuerdo de Molina. «Desde el comienzo de la final contra Alemania hasta que nos colgamos la medalla y festejamos… Nunca sentí tantas cosas, fue un sueño realmente», relata. El momento de la premiación trajo un flashback de todo el esfuerzo: «Se me pasaron mil cosas por la cabeza, mi familia, yo volviendo a las 11 de la noche en el colectivo, los días de frío entrenando… y muchísimas cosas más que valieron la pena totalmente.»
Los Juegos Mundiales se celebran cada cuatro años y reúnen deportes que no forman parte del programa olímpico. El Beach Handball fue incorporado oficialmente en 2001 y, desde entonces, Brasil y España dominan el medallero histórico. Argentina irrumpió en la élite femenina con el bronce en 2022 y el oro en 2025.
En cuanto a los Campeonatos Mundiales, se disputan también cada dos años bajo la organización de la Federación Internacional de Handball (IHF). Desde su primera edición en 2004, potencias como Brasil, Noruega y Alemania fueron protagonistas, hasta la irrupción argentina en el podio de 2024.
Los obstáculos básicos para el profesionalismo
A pesar de los títulos internacionales, el equipo enfrenta desafíos que contrastan con su status de campeonas mundiales. La falta de profesionalización plena exige a las atletas tener planes alternativos.
«Ya que no es profesional y es imposible vivir de esto, es necesario tener otras opciones. En mi caso estudio Educación Primaria y aunque a veces se torna difícil sobrellevar las dos cosas al 100 por ciento, no es imposible y sí se puede. Solo es cuestión de organización y disciplina», asegura Molina.
Sin embargo, los obstáculos más urgentes son de infraestructura básica, indispensables para que el equipo pueda mantener su nivel de élite.
«Los principales obstáculos son la falta de arena en nuestra cancha, baños cerca durante los entrenamientos, falta de iluminación y flejes en condiciones,» enumera Molina. «Estos ítems son indispensables para que nosotras, como representación del país, tengamos entrenamientos de calidad y como los merecemos siendo campeonas mundiales”, concluye.
El Beach Handball es una modalidad del handball tradicional que se juega sobre arena, generalmente al aire libre. Los equipos están formados por cuatro jugadoras en cancha (tres de campo y una arquera) y partidos al mejor de dos sets. Si hay empate, se define por “shoot-out”, una serie de lanzamientos uno contra uno que combina velocidad y precisión.
Entre sus principales diferencias con el handball indoor destacan la velocidad del juego, los goles espectaculares (como giros de 360° o goles de arquera, que valen doble) y el espíritu festivo de la disciplina.
El plantel campeón de los World Games 2025 (China) estuvo integrado por: Alma Molina, Fiorella Corimberto, Zoe Turnes, Gisella Bonomi, Caterina Benedetti, Agustina Mirotta, Belén Aizen, Carolina Ponce, Magalí Moreno y María José Ferrero. Entrenadora: Leticia Brunati.

